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Pixar: You did It!

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Hay dos maneras de hacer secuelas de películas. Bueno, seguro que existen otras, pero generalizando un poco, creo que con dos, basta. El prototipo de la primera sería Solo en Casa 2 o, incluso, la última entrega de Star Wars: tienes una historia que ha sido un “bombazo” de taquilla y, por lo tanto, hay que aprovechar el “tirón” para realizar una especie de remake cambiando ambientes y personajes, añadiendo efectos especiales más espectaculares –si lo pide la evolución cinematográfica– y lo pintamos de una nueva historia. Incluso, si no le pones el número al final, mejor…

El otro modelo es el que –con mayor o menor acierto, todo hay que decirlo– ha practicado ya unas cuantas veces Pixar: tengo una película de gran éxito de crítica y público, pero voy a dejarla reposar y esperaré a tener OTRA gran historia. No es un remake, sino que quiero aprovechar los personajes ya conocidos para contar su historia. Y, si me convence, la cuento. Si no, ahí se queda… Y ahí han estado, esperando en el baúl de los recuerdos, dos grandes éxitos como Los Increíbles –que tendrá su secuela en 2019– y la que nos atañe: la historia de Nemo, Marlin y Dory que vio luz en el ya lejano 2003 renace hoy con la increíble –nunca mejor dicho– Buscando a Dory.

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A menudo, cuando leemos el título que se usa para traducir el original inglés, crees que se podrían haber ahorrado la versión en castellano. En El viaje de Arlo pienso que no ocurre así: me parece mucho más acertada la versión española que la inglesa “El buen dinosaurio”. Porque The Good Dinosaur es eso: un viaje de retorno a casa, pero sobre todo un apasionante viaje de crecimiento interior del joven dinosaurio Arlo y el peculiar y divertido niño Spot.

Hace muchos, muchos años, un meteorito pudo acabar con los dinosaurios; pero, en este caso, no lo hizo. Por ello, estos grandes animales viven tranquilos, a la vez que los humanos. Arlo nace en una familia de apatosauros. Es muy miedoso y tendrá que aprender, como sus dos hermanos, a superarse y llegar a ser como su padre. Lo que no pensaba es que este aprendizaje tuviera que ser a marchas forzadas debido a la muerte del progenitor y a que, por un accidente, acabe muy lejos de su casa. Spot, un simpático niño salvaje le ayudará en su viaje.

A estas alturas, Pixar tiene un problema: que cada película es un auténtico reto de superación. “¡Bendito problema!”, dirán algunos: los del flexo ponen el nivel tan alto, que los “críticos” vemos cada nueva historia con lupa. Y en El viaje de Arlo, Pixar lo ha vuelto a hacer: una obra de arte –no llega al nivel de Inside Out: eso es muy difícil– que me ha recordado a lo mejor del western de John Ford –con vastos paisajes técnicamente perfectos– y una historia –en mi opinión: algunos la han comparado con Cars (2006)– nunca vista antes en Pixar.

¿Qué hay de nuevo, viejo? En el apartado técnico… casi nada. Bueno, me explico: Up (2009) ya nos había sorprendido con los paisajes venezolanos, pero aquí la informática nos mueve por ríos, bosques, valles y montañas casi fotográficos y verlos en la gran pantalla –y seguro que también en la pequeña– dejan con la boca abierta a más de uno.

Lo nuevo –a mi parecer– está en la historia. No tiene fuerza el comienzo –es verdad: ya lo hemos visto en Bambi (1942), El Rey León (1994) o Buscando a Nemo (2003)– pero el resto de la película me parece una nueva adaptación libre de La Odisea, como ya hicieron los hermanos Cohen en la genial ¡Oh Brother! (2000). Llámame loco; pero a mí me lo empezó a parecer al verla y, entonces, comencé a disfrutar de verdad este viaje.

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Además, se da otro paso en la caracterización de lo que es la amistad, tan bien retratada en las Toy Story. Sin caer en el tópico de que los humanos somos los malos, y los animales, los buenos: es lo que hace el final de Tarzán (1999), comparado con el de El libro de la selva (1967). Aquí, la química entre Arlo y Spot es muy buena y se muestra que no siempre todas las amistades son posibles –entre un humano y un dinosaurio–, mientras se remarca la importancia de la familia. Y no diré más.

Vuelvo a lo que decía antes: ¿dónde está el problema? La nota –muy alta– de la que siempre parte Pixar. No sé si El viaje de Arlo gustará tanto y a un público tan variado: es más para el infantil. Pero, ¿no lo era, también, Buscando a Nemo y, a pesar de ello, se convirtió en la más taquillera, hasta Toy Story 3? De verdad: vale la pena dejar pasar el torbellino Sinsajo para dejarse llevar por este nuevo mundo pixariano.

(Por cierto: el nuevo cortometraje, Sanjay’s Super Team, fenomenal y muy atrevido)

Hay un tipo de animación que siempre me ha llamado mucho la atención. En realidad, es como toda animación: acumulación de dibujos una detrás del otro y vistos a “cámara rápida” –así nació el cine, de hecho.

La stop motion –el tipo de cine al que me refiero– es lo mismo… filmado. Quizá, los más técnicos en la materia me dirán que voy muy equivocado, pero en esencia, es lo mismo.

Esto me viene a colación, por un vídeo que volví a ver y que ya me hizo mucha gracia en su momento. Se hizo famoso en Internet: se trataba de una “Guerra de camisetas” muy original:

Lo que más me gusta no es la animación en sí –que también–, sino que han hecho el esfuerzo de crear una cierta historia.

Hace poco vi una performance que se me hizo asquerosa porque era lo más parecido a la telebasura: mucho ruido y pocas nueces. Aquí no: hay ruido, y “muchas nueces”. Especialmente para el vídeo que hicieron poco después: un anuncio para Mc.Donalds. Les gustó tanto su “guerra particular”, que no debieron dudar ni un momento. En este vídeo lo explican y se ve el trabajazo que da este tipo de animación:

Realmente, estos tíos están zumbados, pero es muy divertido. Tim Burton también nos ha sorprendido con grandes largometrajes como la magnífica Novia cadáver, entre otras; o Fantastic Mr. Fox, la adaptación cinematográfica de Wes Anderson.


Por supuesto, los “reyes del mambo” son nuestros amigos de Aardman y sus gallinas… En realidad, todo esto me venía por unos vídeos que pude ver hace poco, hechos en una escuela de animación en stop motion, me gustaron. No es que ahora me vaya a apuntar (¡Ay, el tiempo!), pero si alguien se anima… Especialmente me llamó la atención el que os pongo a continuación: es que habla de mi “pueblo”🙂

De esta misma escuela sale un anuncio que está muy bien hecho e impresiona por su difícil sencillez:

 

De secuelas va esto…

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Mucho se ha dicho –a estas alturas de la jugada– sobre la crisis artística que está empezando a asomar por la puerta principal de Pixar. Ya hablé de secuelas hace un tiempo, pero ahora, una nueva gota que ha colmado el vaso de algunos es el anuncio de la secuela de Buscando a Nemo. Esta vez, los personajes buscarán a Dory, la pez que tenía pérdidas muy significativas de memoria inmediata. Ellen DeGeneres (la misma que puso la voz en esta simpática amiga de Marlin, el padre), lo anunció oficialmente: Pixar está trabajando en Finding Dory, para el 25 de noviembre de 2015.

En este breve vídeo, hay algo que me parece muy interesante destacar. Ellen DeGeneres –por lo visto muy conocida en su programa “Ellen”, en Estados Unidos–, durante distintos capítulos de su programa hizo broma sobre una hipotética segunda parte de Finding Nemo. Dice: “cuando hacen una película que ha tenido éxito, lo normal es que hagan una secuela; por ello, esperaba y esperaba…”. Parece que existe como una necesidad de esta segunda parte debido al éxito de su antecesora.

No obstante, a mí me parece que no tiene que existir esta “necesidad” y que este no ha sido nunca uno de los motivos que ha movido a la compañía del flexo –no así a otras como Dreamworks y sus interminables Shrek, por ejemplo– a hacer segundas partes. En Pixar, imperan las historias: si hay algo bueno que contar, hay una película. Si no, no. Toy Story 2, nació porque había una nueva historia distinta que la primera: y la hicieron. Toy Story 3 (ya lo conté), iba a ser una película de Disney, pero con la compra millonaria de Pixar –gracias a la que Lasseter pasaba a ser el director creativo de Disney– se paró el proyecto hasta nueva orden. Finalmente, esta tercera parte es una obra maestra gracias a que, de algún modo, empiezan de nuevo.

Como una buena mini-serie de televisión: cada capítulo es una nueva historia, pero con los mismos personajes. Si hay creatividad, hay historia y, por tanto, nuevos capítulos. Resumiendo la diferencia de silogismo:

  • Incorrecto: éxito => secuela => inventamos la historia => hacemos la película
  • Correcto: éxito => ¿hay una nueva historia? => tenemos una nueva historia => la secuela es posible => hagámosla.

(Correcto / Incorrecto, según lo que me parece que deberían plantearse los creadores de buenas películas).

Así las cosas, en pocas semanas podremos ver en los cines Monsters University, la precuela de Monsters Inc. Según corrió por la red, ésta también iba a ser un proyecto independienteMike y Sulley añorando a Boo deciden reconstruir la puerta de su habitación, pero, cuando lo consiguen, se dan cuenta de que esa ya no es la habitación de Boo. ¿No os parece una gran diferencia con la premisa que nos plantea MU: “antes de trabajar, tuvieron que estudiar…”? ¡Eso es!: se acabó Boo –un gran personaje, todo hay que reconocerlo–, se acabó la puerta, se acabó la habitación… “¡Vamos rompernos el ‘coco’ para encontrar una nueva historia con nuestros amigos!”. He aquí el último tráiler:

De entrada –no me lo negaréis– la premisa de esta precuela tiene pinta de distinta, respecto a la primera. Y es lo que –de momento no me han mostrado lo contrario– hace Pixar. ¿Por qué, si no, aún no hemos visto –ni siquiera nos la han anunciado– una segunda parte de Los Increíbles? ¿No será que aún no tienen la historia que les convezca para no repetirse, y que no haga honor a la frase que tan famosa ha hecho Disney en muchas de sus películas directamente-para-DVD: “nunca segundas partes fueron buenas”? Por eso, me da “miedo”, cuando una compañía anuncia que va a hacer una segunda parte, inmediatamente después del éxito de la primera, como en el caso de The Croods. ¿Os acordáis –un ejemplo distinto– del descaro de Sólo en Casa 2, exactamente igual a la primera, pero cambiando el lugar? Incluso Cars 2 –digan lo que digan algunos, aunque es verdad que es la más comercialmente rentable de la compañía– mejora la anterior.

Por ahora, las próximas películas son totalmente nuevas: The Good Dinosaur (2014) e Inside Out (2015). Queda, también, aquella de la  que se ha dicho poco y que gira entorno a “el día de los muertos” mexicano…

Yo, sinceramente, aún espero grandes historias venidas de Pixar.

minions

En mi última entrada hablaba de cómo las compañías –sobre todo las de animación, diría yo– se reinventan contínuamente para vender “sus productos”. Pixar ha sido siempre la que ha ido por delante. Recuerdo hace unos años, cuando comenzó con Los Increíbles, cuando dio luz a un teaser de lo más curioso, a la par que divertido: una escena que después no existía en la película. Aquella en que llaman a Mr. Increíble para alguna misión especial. Cuando ves la película ex-novo, te das cuenta de que es una invención: una especie de cortometraje para animar a ver algo muy cómico: un señor muy gordo que –se supone– es un súper héroe… retirado:

Pues bien, en esta línea, han adquirido mucha fuerza los secundarios que, en los clásicos de siempre de Disney, eran los que tenían la “nota cómica” de la película. En Ice Age cayó muy bien Scratch: un anti héroe que poco –por no decir nada– tenía que ver con el resto de la película que se sostenía en un guión realmente flojo (aunque, sin ser muy buena, reflotaron un poco en la tercera y la cuarta ni la he visto, ni el éxito ha sido muy sonado). Por ello, a base de dar fuerza a un personaje paralelo (más que secundario), la cosa cansa.

En Gru. Mi villano favorito, también había unos personajes que han caído muy bien: los minions. Una especie de dedales con patas, cariñosos, fieles a su amo y apasionados de un alimento: los plátanos…

Y si combinan estas características con el genio de algunos y un buen ritmo:

No obstante, me parece que hay una gran diferencia entre Scratch y los minions: es ahí donde quiero llegar. Los amigos de Gru son realmente secundarios y tienen fuerza, porque dan mucha fuerza a los personajes principales. En cambio Scratch, pierde fuelle por el camino. El tráiler de la nueva parte de Gru promete seguir esta línea. La primera parte me gustó y, espero, que mantengan esta línea. Con una historia, también nueva: ahora Gru parece que tendrá que ser “el bueno”.

MU

Cada año, me sorprenden más. Cuando iban a estrenar la magnífica Up (2009), sacaron los Upisodes, divertidos como capítulos de cosas que les ocurrían a Russell y a Karl, por culpa –fundamentalmente– de la torpeza del niño. Antes habían hecho algo parecido con Wall-E (2008), con vídeos de “productos Buy&Large” o con el protagonista realizando distintas tareas…

Ahora, con Monsters University (2013), nos regalan una campaña de marketing viral espectacular que comenzó hace ya unos meses con la página web de la “Monsters University“. En ella, puedes matricularte a los estudias que quieras –nuestros protagonistas a “Sustos”, lógicamente–, decidir apuntarte al equipo de fútbol americano, ver fotos del campus, leer testimoniales… ¡Hasta comprar sudaderas, gorras, camisetas MU! Como una auténtica universidad.

Lo más divertido me han parecido, otra vez, los vídeos (sin tener en cuenta los teasers o los trailers, que ya han ido saliendo).

Así, primero teníamos el mensaje de la dean (la rectora), con himno incluido:

Y otros dos, que también me han hecho mucha gracia: Bienvenido a MU

We see MU – Vemos MU

Y uno más: Imagine a University – Imagina una universidad…

Simplemente, no tienen desperdicio. 32 segundos cada uno (excepto el primero) que te meten, realmente, en este mundo imaginado de Pixar. Es lo de siempre: si quieres hacer una buena historia, crea muy bien todo lo que la envuelve, para hacerla de verdad muy grande.

paperman

Hay veces que uno se queda anonadado. O porque no sabe qué decir ante un disparate –del tamaño que sea– o porque ha visto algo sencillamente –¡cómo me gusta esta palabra!– genial. Con Paperman (2011) me ha ocurrido lo segundo: a la espera de The blue umbrella, que tiene pinta de seguir la misma técnica –mezcla de animación tradicional y 3D–, Disney nos regala este fantástico cortometraje. Fantástico por su sencillez y por su bonita historia.

Es precisamente porque nos gusta lo que vemos, que inmediatamente nos hacemos con el relato, aceptamos lo fantasioso y decimos –casi diría: “¡le exigimos!”– a George, el protagonista: “¡Se puede saber a qué estás esperando?”

Muy acertado lo que dicen los de “Las horas perdidas“:

Una auténtica hermosura y la clase rara de cortometraje que depende más del alma que del cerebro. Increíble lo lejos que puede llegar esa fórmula, bien planteada.

Es así. Y es –me parece– el toque Lasseter.

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