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De secuelas va esto…

Finding-Dory

Mucho se ha dicho –a estas alturas de la jugada– sobre la crisis artística que está empezando a asomar por la puerta principal de Pixar. Ya hablé de secuelas hace un tiempo, pero ahora, una nueva gota que ha colmado el vaso de algunos es el anuncio de la secuela de Buscando a Nemo. Esta vez, los personajes buscarán a Dory, la pez que tenía pérdidas muy significativas de memoria inmediata. Ellen DeGeneres (la misma que puso la voz en esta simpática amiga de Marlin, el padre), lo anunció oficialmente: Pixar está trabajando en Finding Dory, para el 25 de noviembre de 2015.

En este breve vídeo, hay algo que me parece muy interesante destacar. Ellen DeGeneres –por lo visto muy conocida en su programa “Ellen”, en Estados Unidos–, durante distintos capítulos de su programa hizo broma sobre una hipotética segunda parte de Finding Nemo. Dice: “cuando hacen una película que ha tenido éxito, lo normal es que hagan una secuela; por ello, esperaba y esperaba…”. Parece que existe como una necesidad de esta segunda parte debido al éxito de su antecesora.

No obstante, a mí me parece que no tiene que existir esta “necesidad” y que este no ha sido nunca uno de los motivos que ha movido a la compañía del flexo –no así a otras como Dreamworks y sus interminables Shrek, por ejemplo– a hacer segundas partes. En Pixar, imperan las historias: si hay algo bueno que contar, hay una película. Si no, no. Toy Story 2, nació porque había una nueva historia distinta que la primera: y la hicieron. Toy Story 3 (ya lo conté), iba a ser una película de Disney, pero con la compra millonaria de Pixar –gracias a la que Lasseter pasaba a ser el director creativo de Disney– se paró el proyecto hasta nueva orden. Finalmente, esta tercera parte es una obra maestra gracias a que, de algún modo, empiezan de nuevo.

Como una buena mini-serie de televisión: cada capítulo es una nueva historia, pero con los mismos personajes. Si hay creatividad, hay historia y, por tanto, nuevos capítulos. Resumiendo la diferencia de silogismo:

  • Incorrecto: éxito => secuela => inventamos la historia => hacemos la película
  • Correcto: éxito => ¿hay una nueva historia? => tenemos una nueva historia => la secuela es posible => hagámosla.

(Correcto / Incorrecto, según lo que me parece que deberían plantearse los creadores de buenas películas).

Así las cosas, en pocas semanas podremos ver en los cines Monsters University, la precuela de Monsters Inc. Según corrió por la red, ésta también iba a ser un proyecto independienteMike y Sulley añorando a Boo deciden reconstruir la puerta de su habitación, pero, cuando lo consiguen, se dan cuenta de que esa ya no es la habitación de Boo. ¿No os parece una gran diferencia con la premisa que nos plantea MU: “antes de trabajar, tuvieron que estudiar…”? ¡Eso es!: se acabó Boo –un gran personaje, todo hay que reconocerlo–, se acabó la puerta, se acabó la habitación… “¡Vamos rompernos el ‘coco’ para encontrar una nueva historia con nuestros amigos!”. He aquí el último tráiler:

De entrada –no me lo negaréis– la premisa de esta precuela tiene pinta de distinta, respecto a la primera. Y es lo que –de momento no me han mostrado lo contrario– hace Pixar. ¿Por qué, si no, aún no hemos visto –ni siquiera nos la han anunciado– una segunda parte de Los Increíbles? ¿No será que aún no tienen la historia que les convezca para no repetirse, y que no haga honor a la frase que tan famosa ha hecho Disney en muchas de sus películas directamente-para-DVD: “nunca segundas partes fueron buenas”? Por eso, me da “miedo”, cuando una compañía anuncia que va a hacer una segunda parte, inmediatamente después del éxito de la primera, como en el caso de The Croods. ¿Os acordáis –un ejemplo distinto– del descaro de Sólo en Casa 2, exactamente igual a la primera, pero cambiando el lugar? Incluso Cars 2 –digan lo que digan algunos, aunque es verdad que es la más comercialmente rentable de la compañía– mejora la anterior.

Por ahora, las próximas películas son totalmente nuevas: The Good Dinosaur (2014) e Inside Out (2015). Queda, también, aquella de la  que se ha dicho poco y que gira entorno a “el día de los muertos” mexicano…

Yo, sinceramente, aún espero grandes historias venidas de Pixar.

minions

En mi última entrada hablaba de cómo las compañías –sobre todo las de animación, diría yo– se reinventan contínuamente para vender “sus productos”. Pixar ha sido siempre la que ha ido por delante. Recuerdo hace unos años, cuando comenzó con Los Increíbles, cuando dio luz a un teaser de lo más curioso, a la par que divertido: una escena que después no existía en la película. Aquella en que llaman a Mr. Increíble para alguna misión especial. Cuando ves la película ex-novo, te das cuenta de que es una invención: una especie de cortometraje para animar a ver algo muy cómico: un señor muy gordo que –se supone– es un súper héroe… retirado:

Pues bien, en esta línea, han adquirido mucha fuerza los secundarios que, en los clásicos de siempre de Disney, eran los que tenían la “nota cómica” de la película. En Ice Age cayó muy bien Scratch: un anti héroe que poco –por no decir nada– tenía que ver con el resto de la película que se sostenía en un guión realmente flojo (aunque, sin ser muy buena, reflotaron un poco en la tercera y la cuarta ni la he visto, ni el éxito ha sido muy sonado). Por ello, a base de dar fuerza a un personaje paralelo (más que secundario), la cosa cansa.

En Gru. Mi villano favorito, también había unos personajes que han caído muy bien: los minions. Una especie de dedales con patas, cariñosos, fieles a su amo y apasionados de un alimento: los plátanos…

Y si combinan estas características con el genio de algunos y un buen ritmo:

No obstante, me parece que hay una gran diferencia entre Scratch y los minions: es ahí donde quiero llegar. Los amigos de Gru son realmente secundarios y tienen fuerza, porque dan mucha fuerza a los personajes principales. En cambio Scratch, pierde fuelle por el camino. El tráiler de la nueva parte de Gru promete seguir esta línea. La primera parte me gustó y, espero, que mantengan esta línea. Con una historia, también nueva: ahora Gru parece que tendrá que ser “el bueno”.

MU

Cada año, me sorprenden más. Cuando iban a estrenar la magnífica Up (2009), sacaron los Upisodes, divertidos como capítulos de cosas que les ocurrían a Russell y a Karl, por culpa –fundamentalmente– de la torpeza del niño. Antes habían hecho algo parecido con Wall-E (2008), con vídeos de “productos Buy&Large” o con el protagonista realizando distintas tareas…

Ahora, con Monsters University (2013), nos regalan una campaña de marketing viral espectacular que comenzó hace ya unos meses con la página web de la “Monsters University“. En ella, puedes matricularte a los estudias que quieras –nuestros protagonistas a “Sustos”, lógicamente–, decidir apuntarte al equipo de fútbol americano, ver fotos del campus, leer testimoniales… ¡Hasta comprar sudaderas, gorras, camisetas MU! Como una auténtica universidad.

Lo más divertido me han parecido, otra vez, los vídeos (sin tener en cuenta los teasers o los trailers, que ya han ido saliendo).

Así, primero teníamos el mensaje de la dean (la rectora), con himno incluido:

Y otros dos, que también me han hecho mucha gracia: Bienvenido a MU

We see MU – Vemos MU

Y uno más: Imagine a University – Imagina una universidad…

Simplemente, no tienen desperdicio. 32 segundos cada uno (excepto el primero) que te meten, realmente, en este mundo imaginado de Pixar. Es lo de siempre: si quieres hacer una buena historia, crea muy bien todo lo que la envuelve, para hacerla de verdad muy grande.

paperman

Hay veces que uno se queda anonadado. O porque no sabe qué decir ante un disparate –del tamaño que sea– o porque ha visto algo sencillamente –¡cómo me gusta esta palabra!– genial. Con Paperman (2011) me ha ocurrido lo segundo: a la espera de The blue umbrella, que tiene pinta de seguir la misma técnica –mezcla de animación tradicional y 3D–, Disney nos regala este fantástico cortometraje. Fantástico por su sencillez y por su bonita historia.

Es precisamente porque nos gusta lo que vemos, que inmediatamente nos hacemos con el relato, aceptamos lo fantasioso y decimos –casi diría: “¡le exigimos!”– a George, el protagonista: “¡Se puede saber a qué estás esperando?”

Muy acertado lo que dicen los de “Las horas perdidas“:

Una auténtica hermosura y la clase rara de cortometraje que depende más del alma que del cerebro. Increíble lo lejos que puede llegar esa fórmula, bien planteada.

Es así. Y es –me parece– el toque Lasseter.

rompe ralph

¿Estamos ante Pixar o ante Disney? La verdad, creo que da igual¡Rompe Ralph!: hay que sentarse, verla y disfrutar. Porque, realmente, vale mucho la pena. He defendido mucho en este blog la necesidad de que las películas –las historias– tengan bueno personajes. Profundos y de tres dimensiones. Y ¡Rompe Ralph!, no sólo los tiene, sino que se dejan querer. Mucho. Muy bien trabajados: a su página web me remito, donde hay una pequeña biografía de cada uno de ellos.

A mi entender, entre otras cosas importantes a la hora de crear personajes, es que no haya nadie tan malo, tan malo, que, en cierto modo, seamos incapaces de identificarnos con él; ni nadie tan bueno, tan bueno, que nos apartemos porque nos parece bonito ahí, en la pantalla, pero ya está: terminada la historia, game over. Demasiado exagerado. En cambio, en este nuevo clásico Disney –este sí me parece que puede serlo–, no hay final de la partida. Hay un press start: iníciala.

Ralph es el malo de un juego de 8 bits que cumple 30 años. Su trabajo: romper un edificio que siempre acaba reparando Félix con su martillo mágico. Por eso, el juego se llama “Félix: repáralo todo”. No es que sea un gran juego pero, aún sin tener mucha fama, a los niños les gusta. El problema es que Ralph está cansado de ser el malo y vivir en una pocilga, sin ganar nunca ninguna medalla y que los vecinos del ático que siempre rompe nunca le traigan un pastel. Así las cosas, un buen día decide cambiar de juego para poder ganar una medalla y, así, tener amigos con quien compartir penas y gloras; pero no es consciente de los graves problemas a que esto puede llevar a la gran central de juegos.

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The-Blue-Umbrella

Mientras espero disfrutar con el nuevo volumen de los cortometrajes de Pixar (insigne regalo de sus majestades mágicas), me llega una nueva –en principio– alegría pixariana que acompañará Monsters University (estreno el 21 de junio). Supongo que a muchos les pasa lo mismo: da gusto ver cómo deben disfrutar los de Lasseter creando historias de algo tan insustancial como la relación amorosa entre dos paraguas.  Esta es la sinopsis oficial:

Es un noche muy lluviosa, y la ciudad se llena de vida con el sonido de las tuberías que gotean la lluvia, silbando toldos y canalones llenos de agua. Un paraguas azul se encuentra con un paraguas rojo, del cual se enamora y queda estancado en el amor para siempre.

John Lasseter lo ha dicho muchas veces: que le gusta animar cosas inanimadas. Por lo visto, estamos ante un corto podríamos decir que “minimalista”: sencillez de imagen (estilo fotográfico), sencillez de diseño… ¿Cómo es posible dar vida a un paraguas y con un rostro tan poco expresivo: sólo dos puntos y tres línieas? Lo consiguieron con unos robots y una cucaracha. Lo consiguieron con unas “sombras” –me refiero a Day & Night–. ¿Por qué no con unos paraguas?

Os dejo con el vídeo: sinceramente, tiene pinta de confirmar lo que tan bien trabaja Pixar: lo más importante ¡son los personajes y las historias, no la técnica!

Y una imagen más:

THE BLUE UMBRELLA

Feliz Navidad… :-)

Pues sí: hoy es el gran día. Quería felicitar a todos mis lectores -muchos asiduos: ¡gracias!- deseándole mi más sincera felicitación de Navidad. Escribí un cuento en otro lado, pero aquí tocaba algo de animación. Sinceramente, me pareció una buena idea el cortometraje de Disney The Small One (1978) (Pequeño, un cuento de Navidad -en América Latina- o Un borrico por Navidad, en España), dirigido por Don Bluth, que después sería bastante conocido Fievel y Anastasia (1997) (además de colaborar de un modo u otro en un sinfín de películas de animación)…

Sin más, os dejo con este corto que me parece genial y ¡os deseo una muy feliz Navidad y próspero año nuevo 2013!